#ParanoiaModeOn

Regresar después de unos días de respirar otros aires y caminar por las calles a cualquier hora sin miedo, hace que la vida, el país y la gente tengan otra perspectiva. Pero hacerlo además, justo en el arranque de un proceso de hiperinflación, transforma a la cotidianidad en una especie de triller.

La velocidad con la que se incrementan los precios de las cosas de un día a otro, te lleva a perder la perspectiva. No sabes si estás perdiendo la memoria, si entre ayer y hoy, o entre el domingo y el martes, han pasado meses. O si lo que sucede realmente, es que el tiempo retrocedió y estás viendo los precios del pasado, cuando el bolívar aún no era “fuerte”. Particularmente creo que, entramos en una dimensión interespacial regida por un imán atractor-binacional que hace que los precios tiendan a comportarse con la escala del peso colombiano.

Para matizar el vértigo que la velocidad hiperinflacionaria imprime en nuestras vidas, el gobierno decide imprimir billetes y como parte de tan brillante estrategia económica, el Banco Central nos cuenta en un comunicado, que ampliación del cono monetario con seis nuevos billetes y 3 nuevas monedas -que complementarán la actual “familia” monetaria-, nos facilitará las transacciones comerciales.

Claro, en ninguna parte, ningún vocero gubernamental nos dice ¿cómo vamos a hacer los venezolanos para incrementar nuestra capacidad adquisitiva, la que necesitamos para aprovechar el maravilloso beneficio que este crecimiento familiar tiene asociado?

En medio de esa confusión, se siente más fuerte el ruido del tinnitus. Cada vez que tomo consciencia de la magnitud del ruido, me pregunto si antes no se escuchaba tan fuerte, o se escuchaba igual, pero no lo apreciaba así porque tenía la atención centrada en el tratamiento, y todo lo demás perdía relevancia.

A veces estoy tentada a creer que, independientemente de si era así o su volumen ha incrementado algo, la diferencia realmente la marca la “música” ambiental -estilo August Rush-, porque, como dice Quiteria, ahora estamos viviendo en una especie de ciudad fantasma y los ruidos ambientales han disminuido notablemente, tanto que, ni en las horas pico, logran opacar el sonido del tinnitus.

Aquí les dejo la escena de August Rush que ilustra la música ambiental a la que me refiero, para que la disfruten:

 

Sin embargo, como el otorrino “expertísimo” (algún día les contaré…) que me vio la última vez, me dijo que era altamente probable que, por el tiempo que tenía con él, el tinnitus no desapareciera, lo escucho, me fastidia, pero me deja indiferente.

No me sucede lo mismo con la debilidad o la temperatura.

Cuando me siento más débil de lo esperado, por el comportamiento promedio anterior, o cuando siento un ataque de calor o de frío, entro en #ParanoiaModeOn o lo que es lo mismo, en #modoparanoia.

Bueno, todo el mundo sabe que el #modoparanoia es muy común, que en cualquier momento de la vida de cualquier persona, se puede sentir miedo por algo. No necesariamente tiene que ser una patología. Patológico es cuando se convierte en algo frecuente e intenso. De resto, sentir “miedito” por algo, es normal.

Parece que también es común en las personas que hemos pasado y sobrevivido al cáncer. En nuestro caso, cualquier sensación que se parezca a los síntomas que se tenían antes del diagnóstico, o durante la enfermedad, hace que se prendan las alarmas. Es humano y común.

A mí, particularmente, las sensaciones que me disparan el #modoparanoia, se han presentado con más frecuencia, últimamente. Es como con la quimioterapia, en la medida en que más avanza el tratamiento, más se sienten los efectos. En este caso, en la medida que mejora mi energía y recuperación, se aprecian más los cambios. Claro, tengo más energía y uso más energía, así que, cuando se me baja la energía o me cambia la sensación térmica, se siente más.

Cada vez que me sucede, me descubro evaluando si se parece más o menos a lo que me pasaba antes, durante, o inmediatamente después; si vale la pena que me preocupe y consulte a mi médico al respecto; recordándome que ya estoy curada y hasta diciendo “cancelado” como hacen mis amigos, los que creen en la energía de los pensamientos.

También entra en el combo de la #ParanoiaModeOn, la neuropatía periférica, ¿la recuerdan, la que hace que se pierda la sensibilidad en las extremidades? Bueno, les cuento que he recobrado la sensibilidad en las manos, pero no completamente en los pies. Esa está presente y es evidente todo el tiempo y siempre que la “siento”, pienso en que se trata de un efecto de largo plazo, aunque ya pasaron 6 meses del final del tratamiento y el #modoparanoia hace que me pregunte, si hay algo que no está funcionando en el “suelo raso”.

Otra es la historia del “despertar” de los nervios trastornados por la operación de extracción de los ganglios. Sí, si recuerdan, cuando me extrajeron los ganglios para analizarlos, me “tocaron” un nervio. Ese toque, o corte -creo yo-, terminó como parálisis facial parcial. Además, en la operación, me jurungaron un pocotón de terminaciones nerviosas que me dejaron insensible parte de la cabeza -específicamente, la inferior derecha, incluyendo la oreja y parte del cuello.

Su despertar progresivo -aún no completo-, el de la sensibilidad, ha permitido apreciar hasta el mínimo roce -lo que favorece a las caricias-, pero también que sienta dolor en las zonas de la extracción y sentirlo, me recuerda como me dolía antes de la operación, por la inflamación que producía el LNH. En ese caso, cuando lo siento, me descubro tocándome para verificar que no hay inflamación. Como eso es de reciente data, cada vez que sucede y entro en #modoparanoia, lo resuelvo poniéndolo en la agenda de conversación que tendré con mi oncóloga cuando nos veamos en enero.

Les cuento que parte de la recuperación de la sensibilidad es culpa de Evelin, la fiosioterapéuta que tuve la suerte de encontrarme cuando comencé el tratamiento para tratar de superar la parálisis facial. Gracias a los progresos, tuve unos monumentales dolores de muelas que, afortunadamente, María Fernanda (Soto, mi odontólogo) está ayudando a eliminar.

Sobre el tratamiento les contaré -con fotos y videos- en una próxima entrega. Aunque aquí les dejo una imagen que evoca uno de los ejercicios, pero que también sirve para ilustrar lo que se siente cuando revienta la sensibilidad a través de un dolor de muela, o lo que se puede llegar a sentir “por dentro” en un cuando la paranoia entra en #ModeOn.

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(Les confieso que siempre quise tomarme esa foto y que tengo una mejor, sin el cuadro, que algún día me animaré a compartir con todos)

En esta nueva fase, el proceso de readaptación a la vida normal, o a la rutina, he descubierto lo obvio, que también tiene que construirse y habrá que encontrar sus trucos y los necesarios cambios, porque nunca podrá ser la vida “normal” o la “rutina previa” a la enfermedad. La readaptación a la vida sana, pasa por la reconfiguración de la “normalidad” y la reestructuración de las expectativas.

Por cierto, el #modoparanoia, en mi caso, pasó por pensar mucho antes de escribir, por eso de no expandir el modo entre mis panas (y mi mamá) y que les diera por preocuparse, pero pensé que como escribir para mí es terapéutico, y ha ayudado a varios a entender, mis panas entenderían que estar en #ParanoiaModeOn es normal y no se preocuparán innecesariamente.

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Acerca de olgaramos

Twitter: @olgaramos
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Una respuesta a #ParanoiaModeOn

  1. Andrea Salas Phillips dijo:

    Leyendo tu blog, me doy cuenta de todas las similitudes que los pacientes que hemos padecido cáncer tenemos. Y no sólo los de cáncer, tal vez con otras patologías sea igual. Antes creía que eso de que “nadie como los que han vivido esto saben qué se siente” era medio egoísta, medio arrogante. Pero resultó ser que sí lo es, ninguna persona, ya sea familiar, amigo cercano o lejano, sabe lo que sentimos y es normal, porque no les sucede o sucedió a ellos, sino a nosotros.
    Este fin de semana fui a un taller buenísimo de Psiconeuroinmunología aquí en Caracas, y allí me encontré con muchos pacientes de cáncer, sobrevivientes y también de otras patologías, y me pareció increíble todas las coincidencias que tenemos, y de las que a veces no hablamos con los demás. Por eso de no querer alarmarlos o fastidiarlos con nuestros ‘achaques”, jajaja. Por ese mismo hecho, “porque sólo nosotros sabemos”, pensé que quizá entonces sólo entre nosotros podemos ayudarnos, por lo menos a desahogar nuestras emociones, ya que estas son fundamentales, al menos eso creo yo, en nuestro proceso de sanación/curación.
    En un momentico en ese taller pude conversar con dos estupendas señoras que me contaron sus casos, una hasta mostró una foto de la cicatriz que le dejó su cirugía. Yo conté el mío. Y así todas aprendemos de las demás, cómo hizo y hace cada una para superarlo, para enfrentar esa paranoia de la que hablas aquí, ese miedo, que no se va… Sería buenísimo que hubiera un grupo de amigos para contarnos estas cosas verdad?, bueno, tal vez lo hay y yo no lo sé. Tal vez, con este blog, tú lo has iniciado, ya estoy participando y ni me he dado cuenta, jajaja. Muchas gracias por permitirme desahogarme aquí, se siente muy, pero muy bien. Feliz día, y que siga la buena salud!

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