#LaSolidaridadCura y los médicos también (LNH -Estadio 2)

(Bueno, comienzo confesándoles que me debato entre “#LaSolidaridadCura y los médicos también (LNH -Estadio 2)” como título, y “#LaSolidaridadCura y pero no sin los médicos (LNH -Estadio 2)”, sólo que me resulta más sexy el primero. Sorry por los galenos)

 

Hoy es el día del médico, y como comprenderán, no puedo dejar que pase, sin aunque sea una nota de agradecimiento (y crítica, porque si no, no sería yo, jajajaja)

A lo largo de mi vida no he sido una persona enfermiza, por el contrario, siempre he tenido una excelente salud, con un par de cositas que traté con indiferencia siempre que no fastidiaran y con el rigor del tratamiento, cuando correspondió.

Además, siempre he rehuido a las consultas médicas y a la tentación de estar poniendo atención en cualquier cosa que se pareciera a un síntoma de algo, a menos que se tratara del par de cositas en cuestión.

A pesar de eso, y especialmente en varios momentos, he tenido la fortuna, en unos casos, y el infortunio de tratarme con médicos. A continuación les hablaré de ellos, los del lado luminoso y también del lado oscuro.

Para todos, y para los que no nombro para no hacer ésto demasiado largo, va mi mejor deseo en éste, su día.

El lado luminoso

Mi pediatra

Así es, tengo una pediatra adoptada después de grande, que es mi amiga Lila Vega, a quién acudo para preguntarle alguna cosa, cuando algún malestar me ataca y ella siempre espléndida, me trata como a una amiga-paciente. Obviamente, no es mi médico de cabecera (cosa que no tengo, pero que creo que es realmente útil)  pero, como sabrán, si tuviera un médico de cabecera, sería pediatra, jajajaja

(Con mi pediatra, les debo el #Usfie, que subiré en estos días, cuando la vea para una reunión sobre educación.)

Kolotordoc

Pero mi médico por excelencia, desde el primer spare, es Kolotordoc (para los que no saben por qué la llamo así, y les parece feo, es Doctor Loco al revés -si no recuerdan de donde sale ese nombre, no tuvieron infancia :-P). Ana María Sananez, es internista y nefrólogo, pero la conocí como bolichera y desde el primer spare, con su bola de emoticon de sonrisita, somos panas. Es un increíble ser humano que se ocupa y se preocupa por sus pacientes con increíble pasión y también lo hace con sus amigos, como yo, de quién siempre está pendiente. Mi mamá la adora, por eso y por como la atendió un día, de buena nota, por un imprevisto vehicular que le subió la tensión. Así es mi Kolotordoc que, por cierto, ayer fue a visitarme a la quimioterapia y en menos de 3 minutos, me llamó desde cocoliso, hasta tío Lucas, tratando de ponerme un apodo alusivo a mi nuevo look. La venganza de los motes. jajajaja!

¡Aquí les dejo el #Usfie con Kolotordoc! (Ya lo habían visto y es previo al nuevo look, así que nos debemos uno actualizado)

Mi internista

En la fase de los pre-operatorios para la extracción de los ganglios, dado que las citas con los internistas estaban demasiado lejanas, un supervisor de atención al usuario de Sanitas, al que le habían asignado mi caso, dados los reiterados reclamos recibidos, me consiguió una cita con el Dr. Itsvan García.

Con él había tenido la fortuna de verme en otro momento, unos años atrás y tenía el mejor de los recuerdos.

Cuando el supervisor de Sanitas me envió el correo con la cita, me dijo que era el lunes y luego, puso, al final del correo la fecha. Dado que el lunes siguiente estaba encima, le escribí para decirle que necesitaba saber si los resultados de las placas de tórax estarían a tiempo, porque si no, perderíamos la cita. Les cuento que tuvimos un intercambio al respecto y en ninguno de los correos, ni él ni yo, nos dimos cuenta de que la cita no era el lunes siguiente, sino en dos semanas, hasta que estaba sentada en la sala de espera del Dr. Itsvan.

Como llegué de primera, no sabía como era el procedimiento. Al rato llegó una paciente regular de Itsvan con quién me puse al tanto y le conté sobre la confusión con la cita. Ella, muy amable, me sugirió que me quedara y hablara con el Dr.

Unos minutos más tarde, a pesar de que la recepcionista no había llegado. -bueno, eran las 6:30 am- salió el Dr. de su consultorio, en el que estaba antes de las 6 -hora a la que yo había llegado-, y me pidió que pasara. Le expliqué mi situación y me dijo que no importaba que teníamos tiempo porque su consulta comenzaba a las 7 y que le mostrara los exámenes que traía.

Me hizo el chequeo respectivo y me dio el informe para que pudiera hacerme mi operación.

El Dr. Itsvan es una maravilla, es un médico serio y cálido a quién se le nota que le importa su práctica y sus pacientes. Con él no tengo #Usfie, porque no estaba en esa onda en ese momento, pero si tengo las mejores referencias para quién busque un buen internista.

Mi patólogo

En medio de mi momento de mayor estrés por lograr el diagnóstico oportuno, apareció la Dra. Ana Guerra. Ella es la patólogo del laboratorio que para ese tipo de exámenes tiene Sanitas. También tiene su propio laboratorio, creo que en San Bernardino, pero le pregunto y lo agrego cuando lo tenga para los que no son de Sanitas y necesiten un examen de ese tipo.

La Dra. Ana estuvo en la operación de extracción de mis ganglios y a ella encomendaron las muestras para analizarlas. Me enteré de su nombre porque cuando terminó la operación, en la clínica, le entregaron una parte de las muestras a mis escuderas en esa faena (Las queridísimas Rosalexia Guerra, Aymara Lorenzo y por supuesto SuperCathy, y Rosalexia y Aymara, en una operación comando que les resultó una larga visita al Hospital de Clínicas Caracas, tuvieron la amabilidad de llevarla). Ellas tenían que dejar la muestra y pedir que enviaran los resultados a la Dra Ana, por lo que tenía su nombre y su correo. (Já!)

Al salir de la operación, me dijeron que los primeros resultados estarían listos en 48 horas, pero nada que llegaban, así que cansada de la esperadera, el 11 de diciembre, le escribí un correo. Su respuesta fue tan cálida y maravillosa, que me hizo recobrar la credibilidad en el gremio, que en esos días estaba un poco magullada.

Ese correo precedió a una llamada que me hizo esa misma noche cuando llegó a su casa y en la que durante más de una hora, tuvo la paciencia y la amabilidad de explicarme con lujo de detalles todo: desde qué tipo de pruebas estaba haciendo y para qué era cada fase y cada marcador, hasta todas las opciones de diagnóstico había. Fue “LA LLAMADA” y por eso, y su trato posterior, estaré siempre agradecida.

Hasta la fecha, hemos hablado por teléfono, hemos intercambiado correos y SMS y hemos chateado por WhatsApp. Nos debemos el cara a cara porque no hemos coincidido, pero somos panas. Ana, hace su trabajo con excelencia, consulta a otros colegas para verificar sus hallazgos; además de ser de las que se toma el tiempo para explicarte todo y te llama para hacerlo, es de las que termina su relación profesional con sus pacientes y les pide que la mantengamos informada de nuestros procesos.

¡A ella, en especial, le estoy profundamente agradecida en este proceso!

Mi cirujano

Quienes me conocen, saben que además de huir de las consultas médicas, soy renuente a las operaciones. La única que me hice por decisión, fue la del By-Pass gástrico, que decidí que era la mejor opción cuando pasé de mi estatus de “gordita feliz”, (al que me llevaron 20 años de haber dejado de fumar), al de “sobrepeso con síndrome metabólico”.

En menos de un par de semanas, investigué, hablé con algunas amigas que se lo habían hecho y llamé a mi seguro para preguntar si ellos cubrían esa operación. Me dijeron que si era por razones de salud y un médico lo ratificaba con informes estudiarían mi caso. Pregunté quién en su planta de médicos asociados lo hacía y me dieron dos nombres, el Dr. Andrés Hanssen y otro que no recuerdo, porque a la primera llamada, me contestaron en el consultorio de Andrés e hice mi primera cita.

Al entrar al consultorio, me encontré con un médico que, en minutos, se ganó mi confianza. Teníamos buena química y lo más importante, me explicó todo con lujo de detalles, tanto que hasta me hizo ver un video con la operación para que viera lo que me haría. Sí, un video con una laparoscopia que permitía ver como cortaban y engrapaban el estómago y como pegaban el intestino al fragmento bypaseado.

Andrés es cirujano bariátrico, pero además, practica la cirugía de mínima invasión. Eso también me cautivó de su práctica.

Cuando me aprobaron la cirugía en el seguro, Andrés sufrió un accidente que lo sacó de circulación un tiempo, por lo que en Sanitas me ofrecieron cambiar de médico. Pero decidí esperarlo porque después de la química que tuvimos como médico y paciente, no me iba arriesgar con otro. Así que de enero, esperé al 13 de abril que fue cuando Andrés me hizo el By-Pass.

Andrés es un poco menos detallista en la información que Ana, pero como yo insisto, siempre terminamos como debe ser, o como yo creo que debe ser, porque es lo que necesito.

Desde el By-Pass, para mí Andrés es sinónimo de confianza y si en algunas manos tengo que poner vida en un quirófano, siempre será mi primera opción. A él acudí cuando me dijeron que tenía que extraerme los ganglios y en sus manos y en su quirófano, me los extraje.

Andrés, además es un médico reconocido internacionalmente, que ha ido a otros países a mostrar sus técnicas. Y es un interesante ser humano, con el que he tenido diferencias, en ocasiones, pero que como gran persona que es, me comprende y si tiene que rectificar, lo hace, pero lo mejor es que siempre está dispuesto a buscarle la vuelta a las cosas para ayudar. Gracias a él también pude entrar en el servicio de ARSUVE a hacerme el tratamiento oncológico.

Sin embargo, lo más importante para quienes somos y también para quienes no son sus pacientes, es que Andrés era un triatlonista que, perdió una pierna en un accidente cuando entrenaba en el mar. Pero eso no lo ha detenido, ahora entrena en su bicicleta y poco a poco aumenta su tiempo y su recorrido.

¡Andrés es una inspiración para todos por su voluntad, decisión y valentía!

Aquí el #Usfie con Andrés al salir de la extracción de ganglios

andres

Lilian Vivas

Hago un inciso aquí para felicitar y agradecer a la Dra Lilian Vivas que fue mi primer contacto en ARSUVE. Llegué a ella gracias a Andrés. No la conozco, salvo por un par de conversaciones telefónicas y por algunos cruces en ARSUVE, en los que siempre tiene una sonrisa y un amable saludo. Pero a su amabilidad y disposición, le debo estar siendo atendida en ARSUVE en el Centro Médico Docente La Trinidad en esta parte de mi tratamiento. Cuando pueda, tomaré, si me lo permite, el respectivo #Usfie para subirlo aquí.

¡Aquí está un #Usfie con la simpatía de Delises Hernández una de las sonrisas que te reciben en ARSUVE!!

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Mi hematólogo

Les confieso que aún no conozco mucho a la Dra. Leslie González y que la relación se ha ido relajando progresivamente. La Dra. Leslie es una doctora joven, pero muy seria y bien formada. Es sincera, a veces parca en sus respuestas (como siguiendo las enseñanzas de los toltecas de no usar más energía de la correspondiente para la acción) y si cree que te tiene que regañar, te regaña, pero salvo la primera vez, que me regañó producto del malentendido que ya Ustedes saben, porque lo conté en su momento, sus regaños son suaves y más como comentarios que otra cosa.

Un ejemplo:

– Dra. es que a mi me gusta leer y estar informada.

– Bueno, pero tú como que lees demasiado. (Sonrisas de ambas)

Pero más allá de lo poco que la conozco, y de las anécdotas, con la Dra. Leslie me siento en confianza. Ella sabe lo que hace y lo hace con seriedad y mística. No inventa. Usa los medicamentos que sirven y sigue los protocolos correspondientes. Y, de forma preventiva, te da consejos de mucha utilidad, como el que me dio antes de comenzar el tratamiento, para que supiera como era más conveniente afrontar un tratamiento con quimioterapia. También responde a mis preguntas y consultas y está pendiente de la evolución de mi caso.

La Dra. Leslie es una buena cara de presentación para el servicio de oncología que tiene ARSUVE en el CMDLT. Con ella siento la confianza de que mi tratamiento está funcionando y será totalmente exitoso. Con ella como médico, tengo la seguridad de que la actitud que adopté ante le enfermedad desde que tuve claro el diagnóstico y luego, ante el tratamiento, podré mantenerla y esa será parte de la garantía de mi sanación.

Y después de pedirle permiso, descubrí que está dispuesta a una buena foto y a un #Usfie, así que aquí les dejo un par de ellas.

La Dra Leslie, al final de la consulta, sonriendo y escribiendo los correspondientes récipes

leslie

Y aquí en el #Usfie de rigor

usfie con leslie

¡Para todos los médicos del lado luminoso, mi más sentido agradecimiento, mis felicitaciones en su día y mis mejores deseos en sus vidas!

 

El lado oscuro

Pero así como hay médicos maravillosos, me he tropezado con el lado oscuro de la medicina.

Dr. House

El primer encuentro memorable, lo tuve con un cardiólogo, un día en que se me alborotó la arritmia y me fui a una emergencia. Estaba recién operada del by-pass gástrico y por una baja de proteínas, me dieron un par de episodios de arritmia muy seguidos.

Llegué a la emergencia y las enfermeras me atendieron muy bien. Al rato apareció un cardiólogo con complejo del Dr. House. No me habló en toda la primera parte del tiempo que estuvo allí. Miró el electro, me tomó el pulso, revisó un par de cosas más, se dio la vuelta -léase me dio la espalda- y desde la puerta del cubículo le dijo a las enfermeras a toda voz:

– ¡A ésta me la hospitalizan!

Y yo, que soy yo, le dije:

– ¡Ya va, Doctor, un momento, ¿cómo es eso de que “a ésta me la hospitalizan”? ¿Usted no va a hablar conmigo?

Y se pueden imaginar la conversación que siguió, en la que el cardiólogo, me dijo que me tenía que hospitalizar para hacerme una “ablación”

– ¿Una qué? -fue mi respuesta inmediata

A lo que el médico me dijo que me meterían un catéter para cauterizarme algo en el corazón que me quitaría la arritmia.

– ¡A mí Usted no me hospitaliza ni me hace ninguna ablación, así de buenas a primeras! -fue mi respuesta inmediata, ante esa decisión sin un diagnóstico sólo documentado en una mirada a una máquina de eco y una tomada de pulso.

– Bueno, si quiere me firma un papel en el que dice que se va bajo su responsabilidad y se va para su casa de una. – Fue su maravillosa respuesta, a lo Dr. House.

En ese momento pensé que si lo que tenía era de tan alto riesgo, como para querer hospitalizarme de inmediato y hacerme la fulana ablación, estaría en igual riesgo de un infarto en cualquier momento, por lo que, sería totalmente contraproducente sostener esa absurda y acalorada discusión conmigo en ese momento. Pensando en eso y chateando con SuperCathy, que era la única persona que sabía que estaba en la emergencia y que fue la que me tiró el dato de que lo que le debía pasar a ese médico, era que tenía complejo de House, me tranquilicé y pedí otra opinión.

House, me dijo que entonces tendría que llamar a un especialista y yo, asentí, pensando en qué más especialista que un cardiólogo para eso, cuando me enteré que existen los cardiólogos expertos en arritmias.

Hasta allí mi mal rato con ese House, porque en breve apareció un Médico, un Doctor, con mayúscula y sin complejo. El Dr. Chamia Benchetrit Kaddoch comenzó preguntádome desde qué hora tenía la arritmia y cuando le dije, con mucha calma, afirmó, “tranquila, tenemos 24 horas para ver cómo evoluciona y decidir”. Siguió con mucha tranquilidad, preguntádome sobre la historia de la arritmia y sobre ese día, para terminar con un tratamiento:

– Te voy a pedir que te tomes un medicamento que te enviaré con las enfermeras que debería detener la arritmia, máximo en dos horas. Si no se te quita, entonces vemos que es lo que sigue. Pero creo que con ese se te pasará.

Al rato, apareció la enfermera con unas pastillitas de “Ritmonorm”, por lo que nos reímos. Con ese nombre, no podría haber arrtimia que se resistiera. Y así fue, casi a la hora, se había normalizado el latido.

Luego bajó el Dr. Chamia y me indicó el tratamiento, por un mes y me dijo que cargara conmigo siempre, un “kit de rescate” por si me daba de nuevo la arritmia, y hasta el día de hoy lo cargo y nunca he tenido que utilizarlo.

La farandulera

Por un sangrado excesivo, “en esos días”, fui a dar con una ginecólogo de mi seguro, en la Leopoldo Aguerrevere. Entrando a la consulta, dije mi nombre y a la mujer se le pusieron los ojos grandes y llenos de emoción.

– ¿Tú eres OlgaK? A mi me encanta lo que escribes, soy tu fan.

Le aclaré que aunque OlgaK y yo éramos grandes amigas, no era ella, sino Olga Ramos, la de educación. La pobre no podía desengancharse de la idea de tener a OlgaK en su consultorio, por lo que me hablaba como si fuera ella, a pesar de que sabía quién era yo y lo que hacía en educación. La dejé porque mi visita no era para una entrevista y si los periodistas, a veces, se confundían y me presentaban como representante de los padres, por qué, una ginecólogo, enamorada de los escritos de mi Tocaya, no podía engancharse con ella. Claro, no en la consulta, pero bueno, la personalidad de fan, es algo que puede ser inmanejable para algunos.

Pero ese no fue el caso, por el que la traje a colación, aunque si explica su falta de foco en lo esencial.

Como era obvio, lo primero que correspondía era hacer un eco. Lo hizo y el resultado fue que tenía un quiste de 5 cm en el útero y que me lo tenía que operar, pero antes, me quería quitar un lunar que le pareció sospechoso. Me mandó vitamina K para el sangrado y me dio una nueva cita para quitarme el lunar y mandarlo a una biopsia.

Por herencia familiar, según me aclaró alguna vez una dermatólogo, tengo lunares como arroz, unos bonitos y otros sospechosos. Hasta la fecha me han hecho 4 biopsias en igual cantidad de lunares y siempre dan negativas.

Pero esa toma de muestra para la biopsia, nunca se dio con la ginecóloga fan de mi Tocaya, porque me citó y no apareció. La cita era el día de la secretaria y había fiesta en el piso. Una secretaria que salió varias veces de la fiesta y que me vio esperando más de una hora, me preguntó un par de veces a quién esperaba y al final, entró a la fiesta a preguntar si alguien sabía de la gine-fan, y me dijo que había hablado con ella y que le dijo que no iría porque perdido un vuelo. Claro, a mi, nadie me saca de la cabeza que la gine-fan estaba en otra cosa y se le olvidó la cita.

Como soy yo, al día siguiente amanecí en mi seguro a poner un reclamo. Cuando hablaba con la mujer de atención al usuario, le conté lo del eco y me dijo que entendía que estuviera preocupada, por lo que me sugería que me viera con el ginecólogo de guardia, lo llamó y me dieron una cita de inmediato.

El simpático Dr Luis González, escuchó mi relato, vio el eco con preocupación y fuimos directamente a hacerme otro, en el que pudo ratificar su sospecha: no había un tumor de ese tamaño en mi útero, la gine-fan había medido mi vejiga. Sin comentarios adicionales sobre el foco de la gine-fan.

El del chistecito

Uno de los días previos a la extracción de mis ganglios, estaba en la consulta con Andrés y apareció un colega en el consultorio que escuchó mi relato sobre lo agotada que me tenía el seguro con los atrasos en los procedimientos y mis reclamos reiterados, porque, como dije en otros post, mi disposición era a precisar lo que tenía lo antes posible, para que con un diagnóstico oportuno, pudiera estar del lado correcto de las estadísticas.

En mi relato, le contaba a Andrés que estaba tan agotada porque iban 5 meses para llegar a un diagnóstico, y que eso era demasiado tiempo, que en las últimas discusiones con los de atención al usuario de mi seguro, hasta los había amenazado con demandarlos, si el diagnóstico indicaba que lo que tuviera, estaba en estado tan avanzado que corriera el riesgo de no ser curable.

En ese momento, el médico visitante, interrumpió con un “chistecito”. Me dijo que tuviera cuidado porque me podía pasar como en los restaurantes cuando se reclamaba por la comida al mesonero, que se la llevaban y la traían de nuevo escupida. Yo lo miré, no recuerdo si le dije algo y seguí conversando con Andrés.

Esa noche, a las dos de la mañana, me desperté con un sobresalto, pensando en que en pocos días estaría en un quirófano, rodeada de personas que trabajan para mi seguro y que podían hacerme algo en la operación. Cuando logré que pasara el sobresalto y me desperté, recordé que Andrés estaría de cirujano y que estaría en muy buenas manos y me relajé, pero recordé al Doctorcito chistoso, que no sabe que hay chistes que no se echan a los pacientes, y menos en esas circunstancias.

Ese es uno de mis candidatos a un programa de apoyo al Dr en ejercicio, para mejorar su relación con los pacientes.

El Echón  

En medio de mi largo diagnóstico, Andrés, estuvo en un seminario internacional, y mientras llegaba, una muy querida amiga que pasaba por Venezuela, me sugirió escuchar la opinión de un amigo médico, muy famoso por ser médico de médicos y una eminencia. Con esa presentación y dado que tenía un huequito en su agenda, me arranqué a su consulta.

En ese momento, tenía el resultado de una primera toma de muestra de mis ganglios, con un método que se denomina PAAF, al que creo que ya me referí en uno de los primeros post. (Igual, les recuerdo que es en el que se toman las muestras de los ganglios con una punción por aspiración con aguja fina)

El informe de ese examen, tenía lo que creía yo que era una buena noticia, y una que no decía nada: “negativo para malignidad” y “hallazgos citológicos compatibles con lifadenitis inerpecífica” es decir, no tienes cáncer, pero no se sabe qué es lo que tienes. Eso leí en ellos.

Claro, el médico de médicos, se echó para atrás en su silla, y con su pose de sabio me dijo:

– Bueno, lo que quiere decir ese examen es que no tienes metástasis en los ganglios, pero eso no significa que no tengas un linfoma, lupus, una infección bacteriana, una infección micótica, una tuberculosis aviar, ¿tienes pájaros en tu casa?

Imaginen el tono de sabio sobrado, y la transformación en mi cara y deduzcan mis preguntas. No les voy a contar todo con detalles, porque a pesar de lo repelente de su actitud, lo más importante, es ésto que les narro ahora.

A ese intercambio sobre las opciones siguió la recomendación obvia.

– Hay que extraerte esos ganglios y analizarlos.

Y mientras elaboraba un récipe solicitando la extracción, me contó como hace años a un colega que andaba en las mismas que yo, le dijo:

– Siéntate ahí para ver como están esos ganglios, -y después de palparlos, continuó- acuéstate que te los voy a sacar para mandarlos a analizar y se los saqué de una.

Yo, que quería que las cosas terminaran de fluir con el diagnóstico, creí que era así de facilito, a pesar de que no me gustaba su tono de echonería y le dije:

– Pero bueno, si es así de fácil, para que me das el récipe, ¡sácamelos de una vez y los mandamos a analizar ya!

El pedido lo llevó a la realidad y me salió con la excusa de que él tenía tiempo sin agarrar un bisturí y que mejor me lo hacía otro médico, que podía ser mi cirujano, cuando regresara de su conferencia.

Con el récipe me fui a la consulta de Andrés, cuando llegó. Como era de esperarse, Andrés me explicó cómo era el procedimiento y me aclaró que aunque se trataba de una operación ambulatoria, no se podía hacer en un consultorio, sino que, por la ubicación de los ganglios y el tamaño, y por el tipo de extracción, se requería anestesia total y quirófano.

Descubiertas las costuras del echón, irremediablemente.

A las experiencias del lado oscuro, podría agregar, sin duda, la de la Dra. del servicio de Patología de la que les hablé hace unos post y que, además de querer resolver mi angustia, matizándola con las de ella, hizo que me regañaran haciendo llegar su cuento de lo sucedido, como si no se tratara de ella, sino de su jefa, a quién por cierto, no tengo el gusto de conocer, pero que de acuerdo a todas las referencias que he tenido, supe que es una gran médico y patólogo. A ella, su jefa, mi respeto; pero a la que me “atendió”, le sugiero, respetuosamente, que busque apoyo sobre cómo tratar con pacientes en cualquier circunstancia. Lo que me lleva a mi cierre de este post, no sin antes decir:

¡A todos ellos también va mi felicitación en su día, pero mi deseo es que encuentren el camino para mejorar su relación con los pacientes, entre los que espero no volver a encontrarme nunca, jajajaja!

La difícil profesión

Los médicos, los buenos y los no tan buenos, tal como los veo, están sometidos a un estrés permanente derivado de la delicada labor que realizan. En nuestro caso, ese estrés se magnifica por la falta de medicamentos y condiciones para ejercer, por las limitaciones en los presupuestos para investigación y por el incremento en el número de pacientes a atender, producto por una parte de la partida de muchos colegas al exterior, pero también por las consecuencias de toda esta crisis política y social, en la salud de la gente que hace que las enfermedades, las reales y las psicológicas, se incrementen.

Siempre he pensado que los médicos, así como los psicólogos de algunas escuelas, deben tener apoyo psicológico para poder sobrellevar la carga de la responsabilidad que tienen. Algunos amigos me han dicho que la tienen, pero no sé si es obligatoria y permanente, como creo que debería ser, especialmente, en este momento en Venezuela.

Tampoco sé si a lo largo de la carrera, tienen la oportunidad de ver alguna asignatura o seminario, sobre cómo tratar a los pacientes en toda su diversidad y circunstancias, o si los sueltan al ruedo como a los docentes, sin parte de la formación práctica que les permitirá actuar con asertividad, con sus estudiantes, en cualquier caso.

Hay médicos que por experiencia y carácter, tienen aptitudes naturales para ello, pero hay otros que se pierden por momentos, otros que nunca lo logran y hay a les llega un momento en que se pierden definitivamente, como el Dr. Echón.

Para todos ellos, en su día, les sugiero, como paciente con múltiples y diversas experiencias con médicos, que siempre que puedan, conversen sobre su estrés con un psicólogo o psiquiatra de su preferencia, en especial, a los que les toca trabajar con enfermos crónicos o con pacientes que tienden a volverse terminales.

Y a los demás, les pido que piensen que los pacientes somos diversos y por tanto, tenemos necesidades peculiares. Es lo mismo que vivimos los que ejercemos como profesores o docentes, tenemos una diversidad de historias de vida en nuestras clases, de necesidades de aprendizaje diferentes, de estilos y diversidad de formas de aprender que nos invitan a trabajar con diversidad de aproximaciones y estrategias, con combinaciones que cambian en cada grupo. A diferencia de los médicos, trabajamos con grupos que tenemos que tratar al mismo tiempo en una combinación de conjunto e individualidades y para eso, tampoco se forma en la profesión docente.

En mi caso, mis doctores saben que me gusta investigar (hace años aprendí la diferencia entre googlear y encontrar cualquier cosa alarmante, e investigar hasta encontrar algo útil que me permita saber más de lo que me está sucediendo), que pregunto todo el tiempo, que me tranquiliza saber para poder estar al tanto de todo, decidir la mejor estrategia, con el médico y con mi familia, pero participar en la decisión y para poder mantener mi actitud positiva con el proceso de sanación. Una vez que estoy informada y tranquila, mis médicos también saben que sigo sus instrucciones al pie de la letra, porque confió en ellos y en su profesionalismo.

Tiendo a pensar que todos los pacientes, deben estar plenamente informados y poder participar en las decisiones que corresponden a sus proceso, porque eso, el derecho a la información oportuna, debería formar parte del derecho a la salud, pero, quizá, en términos del momento y la forma, a otros pacientes les funcionarán las cosas de manera diferente a la que me funcionan a mí. Pero para todos, los médicos deberían poder desarrollar herramientas para identificar el tipo y necesidades del paciente y actuar en consecuencia.

Así como los pacientes, deberían saber reconocer y comunicar sus necesidades y después de asignado el tratamiento, no inventar y hacer lo que el médico les indica.

 

 

 

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Acerca de olgaramos

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5 respuestas a #LaSolidaridadCura y los médicos también (LNH -Estadio 2)

  1. Andrea dijo:

    Buenas tardes Olga. Mi nombre es Andrea. Quería agradecerte mucho tus escritos. Caí en tu blog hace poco, luego de escucharte un día en la radio en una entrevista que te hacían en la emisora 99.9 fm. Me agradó la forma cómo hablabas de tu cáncer, tomé nota de tu blog y ahora te sigo aquí y en twitter. Me siento muy identificada con algunas cosas que relatas, con muchas. Yo también tengo cáncer, aunque de otro tipo, es un Liposarcoma bien diferenciado en partes blandas que me han operado ya dos veces y ahora en mis exámenes de chequeo ha vuelto a aparecer. Estoy en la espera (esos días de espera que te carcomen) de la cita con mi oncólogo para ver qué tratamiento tocará esta vez. Como te imaginarás, buscando ayuda de todo tipo (mental, espiritual, física), y pidiéndola, llegaste tú con este blog y tus escritos que me han dado mucho ánimo, me hacen reir, aunque sé que también son muy serios, la salud lo es. Me encantó el post de la resonancia con contraste, y éste de los doctores está genial, comparto 100% tu opinión sobre el lado luminoso y oscuro de ellos. Te agradezco infinitamente lo que haces, está siendo de gran ayuda para mi, porque siento que alguién comparte de alguna forma este remolino de emociones que llevo dentro. Sigue adelante y espero que pronto estés totalmente sana.

    • olgaramos dijo:

      Andrea, que bello tu mensaje y comprendo tu angustia.
      Me alegra saber que en algo son de ayuda estos escritos!!
      Cualquier cosa escríbeme y si quieres comparte tu experiencia. A mi me funciona. También podríamos coincidir un día y conversar.
      Ah, me das una idea: tengo el enlace del programa. Lo compartiré en un post!!
      Un gran abrazo y que te salga todo bien!!!

  2. TEOTISTE GIL dijo:

    MUY BUENAS TARDES OLGA RAMOS, SOY COLEGA Y AMIGA DE TU HERMANA MARISOL “LA TORRE” COMO CARIÑOSAMENTE NOS LLAMABAN NUESTRAS COMPAÑERAS DE UNIVERSIDAD POR NUESTRA ALTURA, TE CONOCÍ EN UNA OPORTUNIDAD CUANDO FUI JUNTO A MARISOL A CARACAS, ASISTIR A UN CONGRSO, ELLA SE HOSPEDO EN TU APARTAMENTO CREO QUE EN COMPAÑIA DE OTRA AMIGA Y EL RESTO NOS HOSPEDAMOS EN UN HOTEL, POSTERIORMENTE TE VI EN OTRAS DOS OPORTUNIDADES Y DE ALLI TE HA VISTO UN PAR DE VECES EN ENTREVISTA POR TELEVISION.
    EN EL MES DE ENERO ME ENTERE POR MEDIO DE UNA CADENA QUE NOS PASO MARI AL GRUPO DE WHATAPP QUE PADECIAS CANCER Y NO ENCONTRABAN LAS SOLUCIONES “COSA TAN EXTRAÑA EN LOS ULTIMOS TIEMPOS EN NUESTRO PAIS PAIS” ME COMUNIQUE CON LA SUPER CATHY YA QUE MI MADRE TEMBIEN ESTA PADECIENDO UN CANCER DE MAMAS Y TENIAMOS, CATHY ME INFORMO QUE YA LAS TENIAN Y NO DABA TIEMPO DE HACERLAS LLEGAR PORQUE EL TRATAMIENTO TE LO APLICABAN EL SIGUIENTE DIA.

    UNA VEZ QUE ME ENTERE, PENSE MUCHO EN TI, EN MARI, EN LA SRA CARMEN, ME ENTRO MELANCOLIA PORQUE VIVO EN CARNE COMO QUE SI FUERA PROPIA, YA QUE MI MADRE ESTA PASANDO POR LO MISMO, PERO HOY DIA DE VER TANTO ESPIRITUD EN TI, DE DARME CUENTA A PARTIR DEL DIA DE AYER QUE ME ATREVI HACERTE LA SOLICITUD POR FACEBOOK Y ME ECEPTASTES, DESCUBRI QUE ESTAS ENFRENTANDO LA ENFERMEDAD COMO TIENE QUE SER, CON OPTIMISMO, POSITIVISMO Y MUCHO HUMOR TE VEO DISTINTA.
    DESDE HOY TE CONVIERTES EN MI FANS, MI HORA DE SALIDA DEL TRABAJO ES A LAS 4:30 Y AQUI ESTOY INSPIRADA CONTIGO DESPUES DE LEER TU BLOG. ME DA MUCHA SATISFACCIÓN SENTIRTE ASI, ME AYUDARA PARA SEGUIR DANDOLE ANIMOS A MI MAMÁ, QUE DIOS Y LA VIRGEN TE BENDIGAN, TE GUIE POR EL CAMINO DEL BIEN Y TE DE COMO PREMIO LA SANACIÓN PLENA, NUESTRO PAIS NECESITA GENTE COMO TU….. UN GRAN ABRAZO.

    • olgaramos dijo:

      ¡Que bello mensaje Teotiste! Gracias!! Dile a tu madre que tengo muchas amigas que ha superado muy bien el cáncer de mama y que ella seguro será una más de ellas.
      Me alegra que te sirva lo que escribo. A mi escribir me ayuda a sanar, tanto como saber que le sirve a otras personas. Es maravilloso ayudar!!
      Un gran abrazo y estaremos pendientes!!

  3. maria cerezo dijo:

    Mi querida y apreciada Olga, recibe un abrazote grandote de mi parte, te admiro por ser una mujer super valiente , Pienso que esa enfermedad , la cual vas a superar gracias a mi señor Dios , a los medicos y a tu don de gente como a esa espiritu que tienes de sanacion y de superacion te estan ayudando a sanar. Dios te bendiga Olga , eres en ejemplo para muchas personas que sufren de cualquier enfermedad. Como siempre tu Olguita, tan especial , Dios te bendiga de nuevo, te devuelva tu salud y te de mucha vida y felicidad.

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