Roja rojita (LNH – Estadio 2)

Este post se iba a llamar, inicialmente, “De ni coquito, a me cayó bachaco”, pero honestamente, dado un par de detallitos del día, no me podía pelar “roja rojita” como título.

Les cuento, en mi afán hiper-optimista de llevar la vida casi como si nada, dado que, como saben, durante la aplicación de la quimio y los días posteriores, me sentía muy bien, creo que escuché parcialmente a mi cuerpecillo, cuando se quejaba porque le estaba bajando la energía, y en venganza se metió a rojo rojito.

Bueno, era demasiada tentación.

Pero antes de entrar en materia, quiero recordar que hoy #4F es el #DiaMundialContraElCancer algo por lo que vale la pena hacer campaña. Nada que ver con el #4F tan cacareado por los “revolucionarios” que no puede ser sino el #DiaDeLaIntentonaGolpista en #Venezuela

Y en el marco del #DiaMundialContraElCancer  un abrazo solidario a la querida  que tuvo un exitoso transplante de médula.

Un abrazo también a todos los que padecen alguna forma de cáncer, a los familiares que los acompañan y a los médicos y enfermeros que se empeñan en hacer todo lo posible para ayudarlos a sanar.

¡Que bello es vivir lo nuestro!

El martes me fui a Pajaritos a contribuir con la construcción de una Venezuela seria, ética, inclusiva, próspera, y cuando salí, subiendo hacia la Avenida Urdaneta, en la esquina de la Av. Universidad, acompañando al toldo rojo, había una caravana de camiones, tocando sus bocinas, con pancartas que hablaban del “rescate” de la “revolución”. Era un escándalo de tal magnitud, que no creo que califique de contaminación sónica.

Mientras me aproximaba a la esquina, pude ver lo que, para mi, es lo más sintomático de todo el trabajo que nos falta por realizar: una mujer, mirando con ojos llorosos de la emoción a la caravana, señalando la piel de su brazo y comentándole a una amiga, que se le erizaba la piel de la emoción.

Yo, miraba a la mujer y respiraba profundo, por el malestar -el que ya comenzaba a sentir por el bajón de energía y el del el escándalo de la caravana- y pensaba, tranquila que, en breve, pasas hacia el norte para ir a la farmacia donde está uno de los medicamentos que no se encuentran.

Como varios de los que esperábamos, crucé sorteando camiones y me dirigí al banco que está en la equina noreste para tener efectivo suficiente, para tomar un taxi. Les confieso que mi fantasía era irme caminando, o en el peor de los casos, en metro, pero, honestamente, cuando el cuerpo habla.

Haciendo la cola del cajero, tuve la fortuna de escuchar a un joven, megáfono en mano, gritando que “defenderían a su presidente y a su revolución”. No había mucha argumentación en su “discurso”, sólo gritaba que había factores que quería acabar con el “legado” y con su “heredero” y ellos lo impedirían.

Dinero en mano, caminé hacia el norte.

Más allá de la Av. Universidad, la vida seguía como si nada.

Sonrisas en Venus

En Quebrada Honda, en el entorno de la Esquina Venus, queda la Farmacia Venus. En lo que entré, me saludaron cordialmente y, como estaban atendiendo a un par de clientes, le eché el ojo a una silla, pregunté si me podía sentar y con mucha amabilidad, me dijeron, por supuesto.

Me preguntaron qué era lo que buscaba y cuando dije el nombre del antialérgico, la chica me preguntó: ¿Usted es la Señora Olga? y a mi respuesta afirmativa, se volteó al chico y le dijo emocionada: ¿Viste? Ella viene por twitter.

Todo el que entraba a la farmacia, era atendido como si estuviera en casa. A la mayoría, la chica los conocía y los trataba con aprecio y respeto. Una vez despachada y cobrada, les dije que les agradecería por twitter y que recomendaría que los siguieran y para completar la acción con la familiaridad de las caras, nos tomé este #Usfie.

Venus es una farmacia pequeña y modesta, de gente amable que quiere ayudar a las personas. Si quieren seguirlos, usen este enlace @FarmaciaVenus

A los amigos venusinos: ¡Muchas gracias por la información y atención, silla incluida!

43/38 – roja rojita

De Venus a la cama, con el correspondiente embarque a algunas personas con las que tenía cosas pendientes. Creo que esta tarde, desde la tranquilidad de la cama, podré comenzar a pagar mis deudas.

El cuerpo sabe y, la sabiduría corporal, debe ser escuchada.

Si, en estos procesos, te sientes mal, (en estos y en otros), es importante que le comentes a tu médico y que trates de ver ¿qué es lo que sientes? para que sepa qué tipo causa te puede estar aquejando.

De acuerdo a mis síntomas, parecía que estaba algo deshidratada y la tensión estaba algo baja, por lo que, dado el malestar, llamé a mi Doctora para preguntarle qué me sugería hacer y le escribí a SuperCathy para que me acompañara.

Sugerencia: adelanta la hematología e hidrátate más.

A duras penas, -por dramático que suene, fue así porque estaba muy mareada-, me fui al laboratorio del CMDLT y me tomaron una muestra. La simpática chica que nos atendió, se quedó mirando con intriga, cuando le dije que era paciente oncológica, que me sentía muy débil y que me habían pedido la hematología para saber si se me habían alterado los valores, o tenía anticarisma. 🙂 (no lo pude evitar jajajaja)

De ahí, fuimos al Observatorio que funciona en el CMDLT, como parte de su programa de medicina comunitaria, para que me tomaran la tensión. Esperamos un rato a la chica y cuando me puso el tensiómetro, me dijo:

– Le voy a hacer dos medidas para promediar y luego esperamos 3 minutos y hacemos una tercera, póngase derechita.

Comenzando la medida, nublandoseme la vista y pensando, ¿dos medidas, 3 minutos y otra más? Será para que me desmaye. Y no es que yo tenga nada en contra de los desmayos y de la gente que se desmaya, pero eso no es lo mío. Además, por mucho peso que haya perdido, ¿cómo iban a hacer ella, que era una chiquita flaquita y SuperCathy para cargarme? Noooooo, que va. Así que le dije: me estoy mareando y ella paró el procedimiento.

La medida 43/38. Es una medida tan baja que Kolotordoc, cuando se lo conté, me dijo, “¿no será que tu tensiómetro está mal calibrado?” Obviamente, que esa no podía ser una tensión que se respete. Pero le aclaré a Kolotordoc que, por sabiduría familiar, no tenía tensiómetro en casa, que eso es peligrosísimo.

La chica del Observatorio, me sugirió que me fuera a los sillones de Cardiología y me echara con las piernas en alto. SuperCathy y yo, sin pena alguna, adoptamos la posición echada con las piernas sobre SuperCathy y esperamos. La chica estuvo pendiente todo el rato.

Con la tensión un poquito mejor, decidimos subir a oncología y preguntar qué se hacía en esos casos. La verdad es que no subimos antes, porque el Observatorio queda en el mismo piso del laboratorio.

Llegamos y nos recibió la siempre sonriente y diligente Madeliene, me tomó la tensión y me puso en la misma posición, pero con las piernas realmente en alto. Allí estuve hasta que me dieron de alta con la tensión casi en mis 12/8 tradicionales. Casi porque la baja seguía un poco baja, pero ya estaba mucho mejor. Comí, y nos vinimos a la casa.

Por alguna razón que no supimos hasta hoy, no me llegaron los resultados del laboratorio. Siguiendo las instrucciones de mi Doctora, de Madeleine y de otra enfermera que se acercó a hablar con nosotros cuando estaba comiendo, comí, me hidraté y descansé.

Esta mañana, llamé al laboratorio y me explicaron que cuando los valores están alterados, ellos no envían los resultados, hasta que hablan con el paciente y le hacen algunas preguntas. Finalmente, me llegaron los resultados y ahí fue donde vi que se había consumado la venganza: los glóbulos blancos, estaban de paseo, eso sí, los rojos, duros como piedra. Mi sangre había quedado prácticamente roja rojita.

PS1: A mi amiga Carolina Jaimes @cjaimesb: creo que tu hipótesis del resurgir de AD, no se puede ver en mi sangre, sorry.

PS2: menos mal que la generosidad de @SenosAyuda y la eficacia de @FundacionBADAN, me permitieron tener a mano las dosis completas del medicamento que se usa en estos casos y que, por política institucional, me negaron, como a todos, en el seguro social (no te las dan completas, aunque esté indicado en los récipes, a menos que una vez usadas las primeras, demuestres que las necesites), porque si no, ya me veía hoy corriendo a buscar un informe médico que acompañara a la hematología y haciendo cola, cava en mano, para obtener las dosis restantes.

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Acerca de olgaramos

Twitter: @olgaramos
Esta entrada fue publicada en #DDHH, Caracas, Cáncer, Derechos Humanos, Linfoma, Linfoma No Hodgkins, LNH, Quimioterapia, Reactivos, Salud, Tratamiento, Venezuela. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Roja rojita (LNH – Estadio 2)

  1. maria dijo:

    Mi querida Olga, que Dios y la virgen te acompañen y te ayuden con la ayuda de los medicos , tu fe y voluntad a salir de esta enfermedad. Se que lo vas a lograr porque tu eres un ser humano, integro, amoroso, honesto, trabajadora y preocupada por el bien comun . Miles de bendiciones para ti amiga, y estaras por siempre en mis oraciones . Maria Cerezo.

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