Abriendo la puerta al tratamiento (LNH en estadiaje – 4)

Comienzo contándoles que, aunque el LNH sigue en estadiaje, los resultados de los análisis dicen que se encuentra localizado en el cuello y esa es una buena noticia. Y aunque aún falta un resultado para corroborar que sólo está allí y terminar de etiquetarlo, ya le abrimos la puerta al tratamiento.

De hecho, en la última consulta, la semana pasada, revisados los resultados de laboratorios y TAC y las revisiones de la biopsia y la inmunohistoquímica, la hematólogo me asignó un tratamiento y fijamos la fecha de inicio para el próximo martes.

Es por ello que, considero que es un buen momento para mirar atrás y ver, en términos de diagnóstico, como llegamos a lo que tenemos, esperando que el recuento le sirva, de referencia, a otras personas que estén pasando por un proceso similar.

Tal como lo veo, en síntesis, el proceso de diagnóstico ha sido así:

Paso 1: ir a un médico

Tenía un ganglio visiblemente inflamado, tamaño metra, en la parte de atrás del cuello, que me molestaba ocasionalmente. Me sentía sin energía, con una especie de fatiga crónica que disminuyó mi rendimiento y alteró mi estilo de vida.

La fatiga estaba era acompañada, algunas tardes, de quebranto y, esporádicamente, de unos episodios de calor, precedidos de una sensación de ansiedad, y que en mi caso, en pocas ocasiones llegaron a la sudoración, pero que me dejaban tan agotada como si hubiera pegado una larga carrera. Episodios como los que describo, se pudieran confundir con los “calorones” de la menopausia, aunque, por la forma en la que los que experimenté, en mi caso, no lo eran.

Y finalmente, lo que me llevó a la primera consulta y aunque no tiene relación con el LNH, comencé a sufrir tinnitus con una frecuencia y volumen que lo hizo muy fastidioso. El zumbido que escucho, es como estática de alta frecuencia. Como era tinnitus, fui a un otorrino.

Paso 2: mirar y medir los ganglios

El otorrino encontró que además del ganglio tamaño metra, tenía otros inflamados y con los síntomas descritos, el paso siguiente es hacer una tomografía de cuello con contraste. (Esa fue la del primer post Tomografía de No-vela)

El resultado de la tomografía permite ver que cuántos y cuáles son los ganglios inflamados y medir el tamaño que tienen. Además, el contraste indica si hay algún comportamiento que indique que se requiere enfocar la atención en alguno en especial y hacer más análisis. Mi tomografía indicaba que había que prestar especial atención al de mayor tamaño, que estaba ubicado atrás a la derecha.

Es bueno saber que a la inflamación de los ganglios se le dice, en “idioma doctor”, adenopatía. En mi caso, se trataba de una adenopatía cervical bilateral, es decir, inflamación de los ganglios ubicados a ambos lados del cuello.

Además de la tomografía, se estila realizar una serie de análisis de sangre que permitan saber cómo están los valores y ver si hay alguna señal de que los síntomas pudieran tener otro origen. Mis laboratorios salieron todos muy bien, como de costumbre, lo que significaba que había que continuar la búsqueda por los ganglios.

Paso 3: puyar, sacar y analizar

El paso siguiente, para saber la causa de la inflamación y por qué el más grande aparecía realzado por el contraste, es analizar el ganglio. Esto se hace de dos maneras:

a) tomando una muestra del ganglio con un procedimiento que se llama “punción por aspiración” (en “idioma doctor” PAAF o Punción por Aspiración con Aguja Fina) a la que se le hace una citología, es decir, se analizan las células de la muestra para ver si hay alguna anomalía; o

b) sacando el ganglio, a lo que en “idioma doctor” se le dice resección, para hacer una serie de pruebas que incluyen unos cultivos (para determinar si hay bacterias u hongos presentes en el ganglio), una biopsia (que es también una citología, pero en la que se trabaja con el tejido directamente y que permite ver mejor las células, su estructura y comportamiento) y un análisis que se llama inmunohistoquímica (que se realiza después de tener los resultados de la biopsia para precisar la reacción de componentes de las células ante la aplicación de una serie de anticuerpos)

Ambos procedimientos son ambulatorios, es decir, no requieren hospitalización, pero el primero, la punción, se puede hacer con anestesia local en el consultorio del médico (en algunos casos, se practica con un eco, para garantizar que la aguja llegue efectivamente al ganglio); mientras que el segundo, se hace con anestesia total, por lo que debe ser practicado en quirófano y con todos los exámenes pre-operatorios. (Debo aclarar que así fue en mi caso. No estoy al tanto de otras extracciones que se practiquen con anestesia local y en el consultorio del cirujano).

Es común que en un proceso diagnóstico, se comience haciendo la punción y si no arroja resultados determinantes, como sucedió con la que me hicieron, se apela por sacar el ganglio y estudiarlo. Durante el proceso, también es común que, dependiendo de los antecedentes, se hagan otros exámenes de sangre adicionales a los que se requieren en la fase preoperatoria. A mí me repitieron uno (Anticuerpos anti Epstein Barr IgG) que permite saber si alguna vez en la vida tuviste mononucleosis. Como la primera vez que me lo hicieron, indicó que, a pesar de nunca haber manifestado los síntomas, tuve la enfermedad del beso.

Paso 4: terminar de analizar para resolver la incógnita

Mientras el informe de la citología que hicieron con el material de la punción, tenía una paginita que decía en dos líneas “negativo para malignidad” y “hallazgos citológicos compatibles con linfadenitis inespecífica“, es decir, tiene una vaina, pero no sabemos qué es; el informe de la biopsia tenía 4 páginas con información detallada -aunque poco entendibles, porque estaban en “idioma doctor”- que decían que había tejido nuevo, en algunos caso maligno, y que era necesario hacer la inmunohistoquímica para determinar si era un linfoma (y de qué tipo) o si era una enfermedad que en “idioma doctor” se denomina “linfadenitis simuladora de linfoma” que es una infección de los ganglios, bacteriana o micótica, que hace que se comporten como si tuvieran un linfoma.

(Es importante hacer un paréntesis para comentar, que después de que me hicieron la punción, uno de los ganglios que sólo estaba medianamente inflamado, en la parte lateral derecha del cuello, comenzó a inflamarse, a doler y a molestar muchísimo, al punto de, calentar, tensar y enrojecer la piel que lo cubría. Ese comportamiento y la dimensión que alcanzó el ganglio, no tenían precedente en mi proceso.

Adicionalmente, como comenté en un post anterior, en la base del cráneo, desde mucho tiempo antes de las dolencias que me llevaron al otorrino, tenía un “quiste sebáceo” que no me molestaba, ni me dolía, a pesar de tener algo de tamaño. En las tomografías y resonancias, no llamó la atención, por lo que se mantenía clasificado como tal, hasta que, cuando estaban realizando la extracción de los ganglios, el cirujano vio que se trataba de otro ganglio que, obviamente, tenía mucho más tiempo inflamado. El comportamiento de ese ganglio, fue uno de los antecedentes que sustentan la contradicción encontrada en el proceso de estadiaje, a la que me refiero en el “ultílogo”.

Por esa razón, cuando me extrajeron los ganglios, para realizar la biopsia, me extrajeron el lateral que se inflamó con la punción y el que se pensaba era un quiste sebáceo y no extrajeron el que inicialmente estaba inflamado, el que tenía tamaño de metra, que todavía me acompaña)

Afortunadamente, a esa altura del diagnóstico, la Dra. Ana Guerra, la Anatomopatólogo (AP o experta en anatomía patológica), me llamó y con mucha paciencia, respeto y cariño, me explicó de qué se trataba la cosa, qué decían los resultados, cuáles eran las opciones y cómo llegaría a precisar los resultados, además de responder todas las preguntas que le hice.

Bueno, hecha la inmunohistoquímica, como ya les conté en “Pasivo-Agresivo (LNH en estadiaje)“, el diagnóstico fue, en “idioma doctor”, “Linfoma Difuso de Células Grandes Inmunofenotipo B” conocido en los bajos fondos como Linfoma No Hodgkins de células B, es decir, agresivo. (Otro día con calma, les ordeno unos enlaces escritos en español, con las necesarias y puntuales traducciones del “idioma doctor”, contándoles los tipos de linfomas que existen y quizá un par de datos más que sean de utilidad para legos)

Paso 5: ir a un especialista para que haga el “estadiaje”

El médico encargado de conocer y tratar los linfomas, se especializa como hematólogo-oncólogo, así que el siguiente paso, es ubicar a uno que te dé confianza para que continúe con el diagnóstico, específicamente, con el “estadiaje“. Los médicos llaman estadiaje al proceso que les permite precisar, una vez que conocen el tipo de linfoma, qué tan extendido está.

Para realizar el estadiaje, se hace una tomografía desde el cuello, hasta la pelvis, para determinar en cuántos y cuáles de los ganglios del sistema está el linfoma y si ha aparecido en otros órganos (se trata de tomografías de doble contraste, tal como comenté en 2648 pasos (LNH en estadiaje – 2), ahí pueden ver la diferencia entre ésta y una sin contraste y una con contraste) y un aspirado medular, que en lenguaje llano es un análisis de médula ósea, que se hace extrayendo una muestra del líquido de la médula, para hacer después, una citometría de flujo, que dirá si hay evidencias de que el linfoma se encuentra en la médula.

Paralelamente a estas dos pruebas, se hacen análisis de laboratorio adicionales, algunos que servirán más para el tratamiento que para el estadiaje, pero que, aprovechando que se tomarán muestras de sangre, se pueden hacer de forma simultánea, y un ecocardiograma para ver el funcionamiento del corazón antes de iniciar el tratamiento. Hasta donde entiendo, por el momento, tanto el ecocardiograma, como algunos laboratorios, serán análisis periódicos para monitorear potenciales efectos secundarios del tratamiento, al memos, en mi caso.

El diagnóstico

Aunque ya me llegaron los resultados de la citometría de flujo, por lo que los insumos para el estadiaje parecieran estar completos, como no he conversado con la hematólogo sobre ellos -para que me los explique y haga la traducción “médico-lego”- el diagnóstico sigue siendo Linfoma No Hodgkin Difuso de Células Grandes B, y como dije al principio, de acuerdo a las TAC, está localizado en la zona del cuello.

Claro, como ya tengo tratamiento:

¡El martes comienzo la quimioterapia!

A modo de ultílogo pedagógico-aclaratorio

Como ya saben, la hematólogo que tomó mi caso, encontró una contradicción en el comportamiento del linfoma que requería que se revisara la biopsia y repitiera la inmunohistoquímica, porque sin resolver la contradicción, no se podía determinar el tratamiento.

Ésto no lo incluí como un paso, porque sucedió en mi caso y no necesariamente es lo común.

Sin embargo, lo menciono, porque es importante aprovecharlo para extraer como aprendizaje, algo que toda persona que pase por un proceso de diagnóstico de linfoma, debe saber: el diagnóstico es un proceso en el que, por muy serios y profesionales que sean los médicos que en él participen, se pueden presentar dilemas en la interpretación de los resultados y contradicciones que pueden llevar a repetir pasos para corroborar o modificar lo encontrado. Eso, es profesional y no caprichoso.

También es importante, para los médicos involucrados en diagnósticos de este tipo, que sepan que los pacientes, que no somos los profesionales en esta relación, no estaremos al tanto de los detalles, si no recibimos la información de forma oportuna y adecuada. Pero también, como sujetos del diagnóstico y posterior tratamiento, debemos tomar parte el en proceso, incluso conversando sobre los detalles de los procedimientos y tomando decisiones.

Obviamente, como cada persona es diferente, habrá distintas necesidades de información y también, diferentes formas para comunicarla, pero es un derecho del paciente, estar informado y conversar los detalles con sus médicos, no sólo para aclarar dudas, sino para tomar las decisiones correspondientes, siempre teniendo clara, la relación profesional-paciente, por ambas partes.

 

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Acerca de olgaramos

Twitter: @olgaramos
Esta entrada fue publicada en #DDHH, Caracas, Cáncer, Derechos Humanos, Estadiaje, Linfoma, Linfoma No Hodgkins, LNH, Quimioterapia, Salud, Tratamiento, Venezuela. Guarda el enlace permanente.

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