Pasivo-agresivo (LNH en estadiaje)

A mediados de agosto del año pasado publiqué el primer post sobre este largo proceso. No era el primer “evento” digno de reseñar, pero sí el más impactante hasta el momento.

Desde el inicio, a esta fecha, han pasado más de 6 meses a diferentes ritmos: el de la pasiva medida médica que se expresa como “dos semanas no harán ninguna diferencia”, o el de la medida administrativa que con variaciones te dice que “los resultados estarán en 8 o 15 días hábiles” (como si los análisis se detuvieran los fines de semana) o “la próxima cita es es dos meses”; el agresivo de la angustia de la incertidumbre, la que no te deja dormir y que se produce por no saber para dónde va la cosa o de qué se trata (en mi caso, saber ayuda a bajar la angustia aunque lo que se sepa no sea la mejor noticia); y el del cuerpo, que definitivamente sabe que algo no está bien, que ya no funciona como antes, que se agota más, se deprime, siente malestar y reclama, a gritos, atención y cura.

Hay muchos cuentos que compartir en estos 6 meses, pero especialmente, en los últimos 3. Si logro poner las ideas y las notas en orden, se los iré contando, porque algunos incluyen reflexiones sobre el ejercicio de la medicina y sobre la organización y funcionamiento del sistema de salud, que creo que pueden ayudar a otras personas.

Hoy les cuento que el tiempo médico de las “dos semanas que no harán ninguna diferencia”, tuvo como consecuencia que, la primera información sobre qué era lo se buscaba con detalle y cómo se llegaría a saber de qué cuernos se trataba ésto, llegara, gracias a la encargada de analizar la biopsia, muy amable y detalladamente, pero tarde, el 11 de diciembre y que el primer dato sólido del diagnóstico llegara, también muy amable y detalladamente, por la misma fuente, el 23.

Y menos mal que recibí esa llamada el 23, antes del mensaje de texto que me llegó el 24 tempranito. Ese mensaje, cual regalo del Niño Jesús adelantado, comenzaba con “Hola Olga”, seguía con el diagnóstico, un esbozo muy general del siguiente paso y terminaba con “un abrazo y feliz navidad”. Pocas palabras, algo como de las dimensiones de este párrafo, menos precisión que en la llamada, un abrazo y un buen deseo…

El 29, tal como lo había ofrecido quién estaba haciendo los análisis, llegó otra llamada de la misma fuente, amable y detallada como de costumbre, y el informe final por correo. El informe, con un texto típico en el que se entiende, con dificultad la mitad, permitía saber que se trata de un Linfoma No Hodgkins de células B y un trío de datitos adicionales que, mis investigaciones en Internet (esas que los médicos siempre te dicen que no hagas y que los pacientes siempre hacemos) no me dijeron lo que realmente significaban.

Durante todo ese tiempo, estuve más que tentada a ir narrando la experiencia, pero como estaba esperando a tener más precisiones para contárselo al resto de mi familia (que se leen todo lo que publico), decidí esperar a la concreción del diagnóstico que, en términos médicos es “estadiaje” y en términos pedestres, de acuerdo a las indicaciones, serían unas tomografías para ver qué tan extendido está, y en qué estado, está para decidir el tratamiento.

Bueno, me vine a Caracas lo más rápido que pude (en un corto post que se llamará “Estamos en Venezuela”, si lo escribo, les contaré como me fue desde ese momento), pero sólo hasta hace un par de días fue cuando pude ver a un hematólogo-oncólogo.

Claro, como “Estamos en Venezuela”, a pesar de que la consulta estuvo muy bien, el curso del diagnóstico tuvo una nueva sorpresa: se aprecia una contradicción en los resultados. ¿Cómo no podía haber una contradicción en algo que suceda en este país?

Contradicción significa que no es suficiente con las tomografías para precisar lo que falta, sino que hay que analizar de nuevo las muestras de la biopsia, porque el linfoma tiene, de acuerdo a mi interpretación libre de los hechos, lo que los psicólogos llamarían un trastorno de personalidad, en unos exámenes pareciera que se trata de un linfoma indolente, pero en la biopsia, indica que se trata de uno agresivo. (Recuerdan los tres datitos que les comenté que no entendía del resultado de la biopsia, uno es el indicador de eso).

(Por cierto, no creo que existan Linfomas Pasivo-Agresivos, lo que existe, en mi caso, es la contradicción entre los resultados)

De más está decir que las diferencias de tratamiento y todo lo asociado, son importantes entre ambos tipos de linfomas, por lo que habrá que esperar algunos “días hábiles” que se tarda el re-estudio de las muestras para saber.

Mientras, paseo por la ciudad en busca de contraste (encontrado ayer en la Fundación Badan) y de laboratorios que tengan los reactivos necesarios para hacer los exámenes que me mandaron (de 8, 5 y medio, me faltan 2 y medio) e insisto con el sistema para que las citas me las den de una vez, en lugar de que me pongan a esperar.

Mientras, también, mi sobrina, en Valencia, cumple 22 horas #SinLuz

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Acerca de olgaramos

Twitter: @olgaramos
Esta entrada fue publicada en Caracas, Estadiaje, Linfoma, Linfoma No Hodgkins, LNH, Salud, Venezuela. Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a Pasivo-agresivo (LNH en estadiaje)

  1. Marielbia quiñones dijo:

    Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia

  2. Lidia dijo:

    Orga quelida, no había tenido tiempo de leerte con calma, ahora viene mi respuesta, que es esto? Auxilio, bueno ya sabes que estamos aquí en Caracas si necesitas algo. Lilia y ,lulu colonado

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