¡Chequeo anual y paranoia, #ModoOn!

A veces, solamente me gustaría desconectarme, cerrar los ojos y dormir profundo y tranquila, pero como vivo en Venezuela, eso no resulta fácil.

Quienes me conocen bien, saben que le meto al realismo cotidiano, que siempre trato de ver las otras dimensiones en la dinámica social y política, por lo que difícilmente me caigo a cotorras y a ilusiones falsas.

Mi entrenamiento profesional y político, no me ayuda, ni a hacerme la ilusa, ni a hacerme la loca. Siempre digo lo que pienso, y aunque no siempre lo haga públicamente, hay gente a la que no le gusta.

Todo el mundo sabe, por ejemplo, que soy agnóstica rayando en el ateísmo, y que, aunque tengo muchos amigos creyentes, a los que respeto sus creencias y su rezadera, creo que la religión y la política deben estar separadas, así como la rezadera y la medicina. Por ello, no soporto a un político o a un médico poniendo en las manos de Dios, el destino de un país, o la salud de un enfermo.

A los creyentes que rezan por su salud y la de otros, incluyendo especialmente a todos los que han rezado por la mía, les respeto su buena voluntad, porque es una manera de canalizar su energía y sus afectos. La buena vibra siempre ayuda, pero dejar las cosas en las manos de Dios, jamás irá conmigo. Si eso sirviera de algo, los 4 niños que han muerto este mes, por la negligencia y el afán de poder de los usurpadores y sus cómplices, estarían vivos, creciendo para, en el futuro, marcar la diferencia.

Estoy muy consciente de que, a esta altura, muchos tendrán susceptibilidades heridas, pero, como me conocen bien, saben que podría decir eso, un día como hoy.

Pero decidí escribir a esta hora, porque en algunas horas, estaré en la Urbina, buscando los resultados de una tomografía, doble contraste y casi de cuerpo entero, que me correspondió hacerme como parte del chequeo anual que nos toca a los que fuimos pacientes oncológicos.

Esta vez, tengo la paranoia modo on, porque me he estado sintiendo mal y débil desde hace tiempo. También he estado tratando de cotorrearme con que es el estrés por el país que tenemos. Cosa que por cierto, no descarto porque como verán, son las 2 y media de la madrugada y yo estoy aquí escribiendo. Si no fuera por algunos dolores adicionales, ganaría sin duda esa explicación, mucho más ahora que está acompañada con la hemoglobina en 9 como dato.

Sin embargo, el motivo de la paranoia, a diferencia del año pasado, no sé si desaparezca cuando vea los resultados, porque en esta oportunidad, gracias al descalabro de Sanitas, tuve que acudir a dos servicios, un laboratorio y uno de imagenología, en los que el profesionalismo no estaba muy presente.

El laboratorio donde me hice los exámenes de sangre, lo más profesional que tuvo, fue la enfermera que me tomó la muestra de sangre, pero de resto, no le creo ni medio a la bioanalista, a quien tuve la oportunidad de ver cara a cara, para que me explicara lo que decía su reporte, poco convencional, casi ni impreso por falta de tinta y con resultados transcritos por una recepcionista, en medio de una tertulia, que no tuvo la delicadeza de evitar que escuchara por teléfono, mientras esperaba que atendiera mi llamada.

En la tertulia por cierto, pude escuchar, varias veces como corregía los errores que estaba cometiendo en la transcripción. ¿Los habrá corregido todos? Eso nunca podré saberlo.

Lo que sí pude saber y corroborar, es que en ese laboratorio se privilegia la solidaridad, al profesionalismo. Eso fue lo que hizo que, durante 2 días me marearan diciéndome que los resultados no estaban completos y cuando ya había dado la TAC por pospuesta, porque entre los resultados que me faltaban estaban urea y creatinina, recibí una llamada a las 7 de la noche, de la recepcionista que trabaja en el turno de la tarde, para disculparse por no haberme enviado los resultados a tiempo, a pesar de que ya estaban listos todos, y para preguntarme cuáles eran los resultados que requería tener con mayor urgencia.

Ella me llamó de su casa, y como el laboratorio había cerrado a las 5 de la tarde, para mí, carecía de sentido práctico, la pregunta y mi respuesta. Sin embargo, le dije que lo que había estado esperando con mayor urgencia eran los resultados de esos dos valores, pero que ya no tenía sentido, porque tenía que amanecer en imagenología y su laboratorio comenzaba a trabajar a las 9.

A ella le pareció posible que su compañera de trabajo, la recepcionista del turno de la mañana, que también estaría en su casa y que me había dicho a las 11 am que no estarían listos los resultados hasta la tarde, me los enviara por WhatsApp esa misma noche. (El envío por WhatsApp era algo que habíamos acordado como medio posible, si cuando el resto de los resultados les llegaran, no tenían Internet en la oficina. En ese caso, el acuerdo consistía en que ellas, la que estuviera de turno, según la recepcionista de la mañana, tomaría una foto o haría una “captura de pantalla” de los resultados, donde obviamente, se incluyera tanto la identificación del laboratorio, como mis datos personales y me los enviaría para poder presentarlos en imagenología).

Un par de minutos más tarde, recibí un parco SMS, con 3 palabras “urea y creatinina”, acompañadas de los supuestos valores correspondientes. Esta parte de la historia ya muchos la conocen, porque me leyeron en Twitter.

La pregunta que siempre se quedará sin respuesta, es ¿cómo hizo la recepcionista de la mañana, para tener a las 7 de la noche, en su casa, los resultados que llegaron al laboratorio en la tarde, o como hizo para recordarlos de memoria, sin verlos ni transcribirlos previamente, que es algo que hizo como parte del episodio, con tertulia, del día siguiente?

Después de ese largo y agotador episodio, que incluyó un par de llamadas a Sanitas solicitando que, ya que ellos me dieron a ese laboratorio como única opción, buscaran la forma de garantizar que los resultados que me iban a entregar, fueran serios y ciertos, imaginarán mi nivel de confianza en los resultados.

Más tarde si tengo chance, agrego las imágenes del casi ilegible informe con los resultados de los exámenes.

Esa fue la primera tanda. La segunda, fue en el servicio de imagenología.

En ese caso Sanitas me dio dos opciones: un servicio que había usado previamente y que no me gustó para nada y el de la Urbina, que sonaba bueno, pero que no tenía contraste.

Como aún a mí, me quedaba un frasco de la TAC del año pasado, el acuerdo era que preguntara en el sitio, si lo que tenía era suficiente y, de ser así, me lo haría con ellos.

Cuando llamé para preguntar, pidieron que fuera para ver mi contextura. Así que fui con la foto del frasco y mi porte. Allí me encontré con “la doctora” que me miró y me dijo, ah, pero con tu contextura, con 100 ml alcanza, tranquila, no hay problema.

Con ese dato, después de tener en la mano el informe cuasi-transparente del laboratorio, madrugué y llegué a la Urbina, para el procedimiento con doble contraste. Cuando presenté la orden y el frasco, todos se miraron porque esa dosis no parecía suficiente. Les expliqué, pidiéndoles que recordaran mi visita previa, que estaba ahí por lo que había dicho “la doctora”, que le preguntaran, y ellos me dijeron que no iban a poder preguntarle, porque ella trabajaba en la tarde.

Sin embargo, con mucha seriedad dijeron que si ella lo había dicho, así lo harían. A mí eso me sonó un poco raro, pero hasta el momento, todos, incluyendo “la doctora”, habían sido bastante serios y profesionales, años luz de diferencia, si tomamos como referencia el comportamiento del laboratorio.

Después de eso, lo único que llamó mi atención fue la duda y los cambios de proporciones, en las instrucciones para la preparación de algo que uno de los técnicos le daba a la enfermera, pero que me atreví a pensar que no se trataba de mi contraste, a pesar de ser la única cliente en la sala en ese momento.

Finalmente vino Luz, la amable y seria enfermera, con un litro de bebida en un frasco y me dijo que me lo tomara dosificado y caminando, durante dos horas.

Bebí, deseando que fuera un jugo, o por lo amargo, imaginando que era de noche y estaba de farra, en una tasca, tomando un whisky de malta, pero era mucho líquido para tomarlo, a mi ritmo, en tan poco tiempo.

Cuando terminé y Luz me estaba tomando la vía, por algo que hizo, no pude evitar recordar y contarle, el episodio de hace un par de años, en otro servicio de esos que se busca Sanitas, en el que perdí la TAC y tuve un brazo inflamado con fiebre, porque se pelaron, nunca agarraron la vena y me inyectaron, irresponsablemente, en el brazo, doble dosis de contraste, porque no se veía bien en las tomas.

En aquel momento, tenían contraste suficiente para inyectarme doble dosis. Menos mal que la TAC no era con doble contraste porque si no, aún estaría limpiando mi organismo de ello. (Un poco exagerada…)

Pasamos a la sala entonces y vi, no recuerdo bien, si eran 3 o 4 jeringas, preparadas sobre la mesa, con lo que parecía suero con contraste. En este caso, no me colocaron una sonda, sino que inyectarían, jeringa a jeringa, el contraste en la vena.

A diferencia de otras oportunidades, hubo contados y pocos “respire, aguante, no respire” y buena parte del tiempo me dio una tembladera en los hombros, por una mezcla entre el frío y la posición en la que debía tener los brazos, sobre la cabeza y con la jeringa agarrada.

Por momentos, debo confesar que esperaba que me dijeran que debían parar el procedimiento mientras temblaba, pero nunca se dieron por enterados.

Sin embargo, a pesar de esos detalles, todo sonaba bastante profesional. Luz, además era muy atenta y seria. Pero dos cosas, adicionales se quedaron rondando en mi cabeza. Un par de veces en las que la instrucción del técnico a Luz era que, después de que acomodara la altura de la toma, saliera corriendo (eso es la primera vez que pasa y se pudiera deber a que no tenía protección puesta) y que cuando me estaba vistiendo, vi que quedó una jeringa completa, sin usar, sobre la mesa. Para una gente que piensa que tiene el contraste justo o corto, parecía un poco raro.

Terminó el procedimiento y todos siguieron muy amables y serios y antes de salir, Luz me mostró el frasco del contraste, para que viera que lo habían usado. Eso que en aquel momento, como le dije, no me parecía necesario, pero después, rebobinando, me dejó dudando.

De allí salí directo a la casa y al rato de llegar, sentía una insistente molestia en el brazo, por lo que me quité la manga de la chaqueta que tenía puesta, y adivinen qué: tenía el brazo inflamado, como si parte del contraste, se hubiera colado fuera de la vena.

Respiré profundo, pensé como 500 veces, “Olga deja la paranoia”, le tomé una foto y un vídeo y llamé a imagenología para aclarar una pequeña duda: ¿el contraste que circuló, porque supuse, o esperaba que en el brazo solo hubiera quedado una parte, fue suficiente para que el TAC tuviera su efecto de doble contraste, o habría que repetirlo?

La amable recepcionista me dijo que el técnico estaba en quirófano y que llamara en la tarde. En la tarde, hablé con el técnico, a quien tuve que explicarle varias veces que el motivo de mi llamada no era pedirle consejos sobre qué ponerme en el brazo, sino saber si el contraste había sido suficiente o tenía que repetirme la TAC y por su última respuesta, terminé deduciendo que, o él no era el que estuvo con Luz en la sala, o si estuvo, nunca miró la pantalla, porque su conclusión fue que “si el médico dictó los resultados” seguro que el contraste corrió bien.

Como se imaginarán a esta altura, mi paranoia no se fundamenta, como nos sucede a todos los que superamos un cáncer, principalmente en la posibilidad de que haya vuelto, sino en la desconfianza absoluta, sobre los resultados, de los exámenes realizados.

Esa mezcla de causas y el tinnitus, debe ser lo que me tiene sin dormir.

El tinnitus… ¿saben lo que es? (supongo que sí)

Para terminar este largo relato, les recuerdo que Supercable me tiene desde primero de mes, sin servicio y tomándome el pelo, como a todos sus clientes. ¿Y por qué les cuento ésto?

Porque una de las consecuencias, la más grave, es que no he podido hacer muchas cosas por falta de Internet.

Pero la otra consecuencia, es que mi truco para conciliar el sueño, tinnitus mediante, tampoco funciona, porque sin televisión no tengo el sonido de fondo, que apacigua el ruido del tinnitus, que se alebresta con el silencio de la noche y no me deja dormir.

Por cierto, justo antes de escribir, que estaba dando una inusual vuelta por Facebook, paradójicamente, me encontré con un poema breve de mi querida Ana María del Re que dice: “En el silencio de la noche / La música que sientes / Está en el alma”

—-

PS: si conocen a los dueños de Supercable, díganles que quiero hablar con ellos.

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¡El mío con whisky de malta!

Con el perdón de la concurrencia, voy con una de las mías:
 
Hoy, por las redes sociales están en la onda de apoyar a un amigo o conocido, antes de que se suicide. (En el marco del #DíaMundialDeLaPrevenciónDelSuicidio)
 
Les confieso que me parece del carajo que la gente se ofrezca a tomar un café con alguien para escucharlo, pensando que eso le puede ayudar, o que, sencillamente, pegue en su muro de Facebook la cadena de otro, con la esperanza de que el suicida la lea antes de matarse y eso haga una diferencia.
 
Pero en un mundo tan complejo y lleno de diversidad de estilos de vida, de personalidades y de circunstancias, piense:
 
1. El que se quiere suicidar puede estarlo pensando desde hace mucho tiempo y ni Usted, ni sus familiares cercanos se han dado cuenta. Puede incluso, ser muy activo socialmente y parecer feliz y eso puede ser porque trata de taparear lo que siente, incluso de sí mismo, o porque no quiere que los demás se enteren o que se metan en su vida y que opinen sobre lo que siente y le pasa.
 
2. No todo el que se quiere aislar de los demás, es un suicida en potencia. Respetar el espacio de los otros es importante. Eso sí, si el otro le importa, pregúntele de vez en cuando cómo está y si lo quiere a su lado, hágale saber que estará disponible cuando desee romper su cerco, pero no lo agobie, a veces el aislamiento es bueno (si no, pregunte a los monjes, hay muchas formas de lidiar con los procesos).
 
3. Sin embargo, si le llama la atención que alguna persona se haya alejado de Usted, recuerde que alejarse de los otros no es una acción unilateral. Pregúntese por qué Usted se alejó o por qué no le dio importancia cuando el otro se alejaba. Recuerde que, al no ser una acción unilateral, si hay un problema es de la relación, no necesariamente de la otra persona.
 
4. Las razones para alejarse de las personas que han sido cercanas pueden también ser muchas, cambios de perspectiva, cambios de proyectos, pero también pueden ser la respuesta a algunas campañas “motivadoras” que estigmatizan. Me refiero a muchos esfuerzos, superficiales (para mi gusto), que invitan a la gente a centrarse en “lo positivo”, estigmatizando al que expresa su inconformidad o hace públicos sus problemas; a las campañas que usan etiquetas, para marcar al indeseable, como la de “apártate de la gente tóxica”. Y es que, aunque sea cierto que hay personas que sólo ven los problemas y que se centran en lo negativo que existe en sus vidas, el tragárselo para no ser visto como “tóxico” o peótico (etiqueta con cédula incluida), lo ayuda menos. Reflexione sobre su participación activa en esas campañas, o sobre sus actitudes en estos casos y reconozca cuando no puede lidiar con eso, a veces, es mejor un abrazo y un rato de silencio, que el abandono y si la otra persona, está en disposición, le puede sugerir que busque ayuda con un psicólogo, que por ahí, hay unos muy buenos.
 
5. Recuerde que hay personas que están muertas en vida, por la mamarra depresión que tienen y que, en muchos casos, les agobia la presión para que se atiendan. Si conoce algún caso así, y quiere ayudar, pida a un psicólogo bueno (que sea bueno, es muy importante), que le ayude a entenderlo y a ver si hay alguna forma posible de ayudarlo.
 
(Un paréntesis necesario: los libros de autoayuda, así como todas las campañas y estrategias de desarrollo personal, funcionan sólo desde dentro, es decir, si el que vive un mal momento o quiere crecer, encuentra algo que les resuene en ellos. Si no, no importa lo que a ti te haya funcionado, no hay nada que le digas a quien quieras ayudar, con lo que puedas convencerlo).
 
6. Piense también que vivimos en tiempos de cambios y que, así como a Usted le podía gustar ir con sus panas a una tasca a matar un despecho (millenials pidan traducción de esta frase), hoy existen otros mundos reales -a la distancia de un clic-. o virtuales que pueden convertirse en el universo de algunas personas y resultar increíblemente enriquecedores en algunas etapas y momentos de la vida. No juzgue a la gente por ello, hay adicciones mundanas como el alcohol, o la peleadera, que son más frecuentes que las de los videojuegos, así que no todo el que sea muy tecnológico, está en riesgo.
 
Por último tres mensajes a todos mis amigos, conocidos y desconocidos en la onda de hoy:
 
a) Creo en la libertad plena, siempre que lo que se haga con ella no constituya un delito o una violación a los DDHH de los otros, por tanto, respeto a todo el que tome la decisión de ponerle fin a su vida. No me parece ni más valiente, ni más cobarde que el que no lo haga y no tengo ninguna vinculación religiosa con ese tema.
 
b) Si alguna persona a la que quiero decide terminar con su vida, tenga por seguro que, como lo he hecho con las personas a las que he conocido y así lo decidieron, no tengo nada que juzgar, sólo agradecer los ratos que coincidimos y pasamos juntos, así como los aprendizajes que conmigo compartieron.
 
c) Para todos los que quieran ofrecerme un rato y una conversa, en el marco de esta campaña, o sin ella, en este o en cualquier otro momento, recuerden que lo mío es con whisky de malta, porque el café me lo prohibió el médico.
 
¡Ah, ya va, ya va, me falta una cosa: si alguna vez me diera por hacerlo, tengan la certeza de que se enterarán cuando esté consumado el hecho, jajajaja!
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#MilAvionesPaEmigrar

Todos saben que hace unos años comencé a doblar #MilGrullasPorLaPaz en #Venezuela

Esa meta ya va por #5MilGrullasPorLaPaz

Sin embargo, doblar grullas es un ejercicio de meditación que solo tiene efecto personal, por lo que sería ingenuo esperar que mi acción individual, tuviera algún tipo de efecto real sobre #Venezuela

En su lugar, durante este tiempo, he visto como cada día más el malandraje practica la #PazDeLosSepulcros; el gobierno solo cree e impone la #PazDeLaSumisión, premisa que, por cierto, también funciona para algunos que, adversando al gobierno, piensan que construir con el otro, sólo significa que los demás sigan acríticamente sus propuestas e ideas.

En este tiempo, también he visto a algunos pocos que aspiran a la #PazDeLaInvasión (obviamente, una distinta a la china o la cubana), y a los que, en mayor cantidad, pregonan y practican la #PazDelConformismo o la #PazDeLaResignación.

Por supuesto, nunca falta, y para mi gusto, son demasiados, los que, aplicando la #PazDeLaVerónica (*), se desentienden de su responsabilidad política y ciudadana, echándole la culpa a otros, o apalancándose en la #PazDeDiosProveerá y en la creencia de que #ElTiempoDeDiosEsPerfecto

Creo que una sociedad mayoritariamente aplastada por el miedo derivado de la violencia y por la desesperanza, o embelesada por el oportunismo y la mediocridad, difícilmente construirá un cambio para Venezuela.

Probablemente por eso es que algunos, no pocos, han apostado por la esperanza de los nuevos horizontes y caminos.

A lo mejor están en lo cierto y quizás sea la hora de cambiar la meta de las #5MilGrullasPorLaPaz, por la de 100 o #MilAvionesPaEmigrar

Esta idea, se me ocurrió hoy, a modo de chiste, chateando con un buen amigo que me mostraba como atesoraba algunas de mis grullas, en su casa. Hice el chiste, tomé un papel, busqué varios modelos para hacer aviones en origami y seleccioné el que, garantizaba un largo vuelo, pero se asemejaba menos a un avión de guerra. (Al parecer, la Paz siempre parece estar presente en la base de mis metas). Hice una prueba, la puse a volar, emprendió largo vuelo. Tomé otros trozos de papel, y cuando me di cuenta, ya había doblado estos 17:

 

(*) Verónica es un término taurino que se usa para identificar uno de los pases más antiguos y tradicionales del toreo que se ejecuta, muchas veces, al inicio de la faena, a modo de saludo.


Gracias a un intercambio por twitter con mi Lilia Quilida, @lidiacoronado, me di cuenta de que no había incluido el enlace para que, quien quiera, pueda doblar su, o sus, aviones. Así que aquí se los dejo: ¡Para doblar ese avión!

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¡Así se sienta la tranquilidad!


Hoy, en medio de una reunión de trabajo, me entraron dos correos, uno de cada país, informándome que ya el pedido había llegado que podía pasar a buscarlo. Y ¿adivinen qué hice?

En la farmacia me contaron que lo sucedido no es recurrente, sino esporádico. Que la aduana “retiene” aleatoriamente, embarques de envíos. En esta oportunidad la excusa fue, como les comenté, que “la gente” estaba enviando aparatos electrónicos, incluyendo televisores y máquinas para “minar bitcoins”. La paciencia que hay que tener con la mediocridad que nos gobierna, tiende a infinito.

Así que hoy duermo mucho más tranquila que ayer y sigo haciendo mi declaración:

Tengo derecho a la salud, a cuidar de ella con el tratamiento indicado y sin estarme sometiendo innecesariamente a efectos secundarios. Pero también, tengo derecho a la tranquilidad de saber que, existiendo el tratamiento en el mundo y haciendo el esfuerzo por tenerlo a mano y a tiempo, no me va a faltar por el capricho y la irresponsabilidad de una casta gobernante que tiene la obligación desde el Estado, de garantizar el derecho a la salud y a la vida de todos los habitantes de #Venezuela, sin discriminación.

Nuevamente, infinitas gracias a todos los que estuvieron pendientes y especialmente a los que tuvieron el gesto de hacer un esfuerzo especial, comprando una caja para que me llegara algo de medicamentos mientras “liberaban” el embarque: @jmaragall @irene.torres.hecker @carmenscotto (de dos de ellos les debo el cuento y la foto)

Gracias a ellos y a sus emisarios, tendré unos días adicionales de tranquilidad en esta tanda del tratamiento.

#VenezuelaQuiereVivir #DDHH #EnVenezuelaQueremosVivir #EmergenciaHumanitaria

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15 días de tranquilidad

Como les comenté hace unas horas hoy, gracias a la maravillosa solidaridad de mi querida Irene Torres, egresada de la USB y quien fue una gran profesional en el IESA, ahora en Chile; con la mediación de Mina Solazzo, también egresada de la USB y una gran profesional en su Asociación de Egresados; y de Antonio, el viajero sin el que el Pradaxa no hubiera llegado; esta noche comienzan 15 días de tranquilidad, mientras espero que se “libere” la compra que tiene más de un mes en aduana.

Como ya saben, esos 15 días se extenderán cuando llegue a mis manos el Pradaxa que me envió el buen amigo de Colombia y el que saldrá, también de Chile, en los próximos días. Ya les contaré, con detalles y fotos, sobre esos dos maravillosos gestos de solidaridad.

Y hablando de fotos, aquí les dejo la evidencia:

Las emisarias Mina y Lira

La evidencia

La cara de Lira escuchando la conversa sobre la “retención” de medicamentos

¡Un millón de gracias Irene, Mina y Antonio!

Un millón de gracias a todos los que han estado pendientes. Ahora con más tranquilidad, podré construir la alternativa para garantizar que no me vuelva a faltar una dosis, una estrategia de reclamo que ayude a la “liberación” del envío y seguiré trabajando por el respeto y la garantía de los derechos humanos, en Venezuela o donde quiera que me encuentre y sean violados o no garantizados.

Obviamente, no puedo cerrar sin repetir mi declaración:

Tengo derecho a la salud, a cuidar de ella con el tratamiento indicado y sin estarme sometiendo innecesariamente a efectos secundarios. Pero también, tengo derecho a la tranquilidad de saber que, existiendo el tratamiento en el mundo y haciendo el esfuerzo por tenerlo a mano y a tiempo, no me va a faltar por el capricho y la irresponsabilidad de una casta gobernante que tiene la obligación desde el Estado, de garantizar el derecho a la salud y a la vida de todos los habitantes de #Venezuela, sin discriminación.
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#VenezuelaQuiereVivir #DDHH #EnVenezuelaQueremosVivir #EmergenciaHumanitaria

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Día -7

Ayer fue un día de buenas noticias tipo #LaSolidaridadCura. De acuerdo a las conversas de ayer, hoy tendré Padraxa en mis manos. Incluiré una foto con los datos en esta publicación, cuando eso suceda.

También sé que, hay otra persona que está por escribirme para entregarme algo que llegó el sábado a Venezuela. Y hay una tercera que ya tiene el Pradaxa en sus manos y que me lo hará llegar en los próximos días.

Así que hoy, puedo contar que tres amigos, de los regados por el mundo, han tenido la solidaridad de comprar Pradaxa y enviarla. Y también, que hay 2 desconocidos que, conociendo el riesgo de ser innecesaria y arbitrariamente fastidiados en Maiquetía, decidieron traerlo para que me pudiera llegar y tuvieron éxito.

Un millón de gracias de todo corazón y literalmente, mi corazón está más que agradecido por ello.

Sin embargo, hoy, 1 de mayo, aún no han “liberado” en aduana, el envío que compré el 23 de marzo y que lleva más de un mes “retenido”, sin justificación alguna.

Por ello, y aunque dentro de un par de horas estaré más tranquila, porque tendré en mis manos la primera dosis desde que se me acabó el Pradaxa, seguiré insistiendo con mi cuenta regresiva y mi declaración:

Tengo derecho a la salud, a cuidar de ella con el tratamiento indicado y sin estarme sometiendo innecesariamente a efectos secundarios. Pero también, tengo derecho a la tranquilidad de saber que, existiendo el tratamiento en el mundo y haciendo el esfuerzo por tenerlo a mano y a tiempo, no me va a faltar por el capricho y la irresponsabilidad de una casta gobernante que tiene la obligación desde el Estado, de garantizar el derecho a la salud y a la vida de todos los habitantes de #Venezuela, sin discriminación.
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#VenezuelaQuiereVivir #DDHH #EnVenezuelaQueremosVivir #EmergenciaHumanitaria

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Día – 5

Hoy, domingo, me dí el gusto de comerme un helado con gente querida: mi pediatra (sí, tengo una @lilavegascott), mi solidaria y particular kolotordoc (@anasananez) y mi heladera (@daisygimenez7) (estas cuentas son las de instagram)

Los helados, los mejores en @gelatomiove y la compañía insuperable.

Sin embargo, aún sigo esperando mi tratamiento, por eso la cuenta no se detiene. Así que aquí va, de nuevo, mi declaración:

Tengo derecho a la salud, a cuidar de ella con el tratamiento indicado y sin estarme sometiendo innecesariamente a efectos secundarios. Pero también, tengo derecho a la tranquilidad de saber que, existiendo el tratamiento en el mundo y haciendo el esfuerzo por tenerlo a mano y a tiempo, no me va a faltar por el capricho y la irresponsabilidad de una casta gobernante que tiene la obligación desde el Estado, de garantizar el derecho a la salud y a la vida de todos los habitantes de #Venezuela, sin discriminación.

#VenezuelaQuiereVivir #DDHH #EnVenezuelaQueremosVivir #EmergenciaHumanitaria

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